Jimmy D. Quijada. Universidad Bicentenaria de Aragua.
El domingo 30 de enero aproximadamente a las 4 am, se originó una explosión en las instalaciones de la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares (CAVIM), evento que puso a más de un maracayero a especular acerca de cuál había sido la causa del mismo.
Mientras unos se despertaban y creían que los Tigres de Aragua, quienes aun se jugaban la final ante Caribes, estaban celebrando su triunfo del día anterior, otros pensaban que el Gobierno había llegado a su fin y hasta hubo algunos quienes hicieron referencia a un versículo de la Biblia, (2 Pedro 3:7 “Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos”) alegando que DIOS había decidido acabar con el mundo de una vez por todas.
A las 4:30 am los habitantes de Caña de Azúcar comenzaron a desalojar sus casas, mientras que algunos se negaban a dejar sus recintos por temor a que los habilidosos saqueadores hicieran de las suyas. Otros, ubicados en zonas aledañas como: José Félix y La Coromoto, se iban despertando a medida que sentían temblar sus ventanas y escuchaban algunos vidrios reventarse sin tener idea de la situación real que se estaba viviendo.
A las 5.15 am (momentos cuando se registró una de las explosiones más fuertes), las personas, ya con conocimientos de las explosiones producto del incendio de CAVIM y de la gravedad del caso, iban desalojando sus viviendas con los bienes que podían trasladar hacia los “refugios” que ellos mismos improvisaron ante la emergencia: La Av. Bolívar, el estadio José Pérez Colmenarez, el Coliseo el Limón, el Parque del Ejercito las Ballenas, la Universidad Central de Venezuela (UCV); entre otros, fueron algunos de los sitios a donde iba la gente. Ancianos, niños, adultos y jóvenes en carro o caminando, trataban de alejarse del peligro. ¡Por eso algunos fueron a observar las maravillas del mirador que está en la vía hacia Ocumare, pero en bata!, y los más desligados aprovecharon y siguieron manejando para irse a dar un chapuzón y aplacar el calor del día en las costas aragüeñas.
¿Y cuál fue la causa?
En cada refugio entre el cafecito que iba llegando y los que quedaban despiertos se escuchaba el rumor de que todo había comenzado cuando un avión había pasado lanzando una bomba. Otros seguían insistiendo con el avioncito y decían que era que se había estrellado en el Arsenal y había explotado.
Lo cierto es que yo me desperté, bueno me despertaron, como a las 6:30 por una llamada de mi novia, la que vive en 23 de Enero, quien entre gritos y lamentos no se le entendía nada. He aquí algunos retazos de conversación que logro recordar y que trataré de dejárselos aquí plasmados.
-(Suena el teléfono atorrantemente a la hora antes indicada y como a la 5ta vez atiendo)
-Alo, alo, alo (con mi voz carrasposa porque no tomé ni agua y repitiendo varios aloses, como que si la otra persona no escuchara).
-Mi amor, EXPLOTÓÓOÓ!!!
-¿Explotó? ¿Quién?
-Mi amor, estoy en mi casa, ¿Qué hago?
-Bueno mi niña, cálmate, a ver explícame, ¿Quién explotó?
Error uno. Preguntar. Debí haberle trancado el teléfono alegando que la comunicación estaba entrecortada (¿Me van a decir que nunca lo han hecho?) y me hubiera acostado nuevamente. La explicación duró una media hora, el sueño se me quitó y aproveché para salir a la calle y percatarme de un vecino que estaba montado en el techo de su casa haciéndome seña de que viera el humo. No tardó la vecina en llegar con el Blackberry a enseñarme el video de la llamarada que ya habían montado en youtube y yo me puse a seguir la transmisión por tv y radio.
Desenlace
Durante el resto del día se siguieron originando explosiones, situación que mantenía en tensión a la población y a todo el equipo de emergencia que esperaba para entrar al Arsenal. La mayoría de los habitantes de las zonas más afectadas comenzaron a retornar a sus hogares desde las 10 am, esperando que el candado y el perro (para quienes no se lo llevaron) les hubieran cuidado la casa.
Al final el Gobierno debería (no coloco deberá ya que no sé si lo hará) responder por los daños causados, definir si esa va a ser una zona militar o una zona habitada y darle una causa bien definida al pueblo de Maracay de lo que pasó realmente.
En la situación falleció una dama y hubo muchas personas afectadas. Lo importante es entender que así te de risa lo que leas, este análisis ligado con la opinión y experiencias del que redacta tiene la finalidad de que entiendas que debes estar preparado y que cada día puede ser tu ultimo día.
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